smercados

Archive for 10 julio 2008|Monthly archive page

Pensar, hablar, escribir

In pensamiento, poder on 10 julio 2008 at 12:22 pm

A la libertad de pensar se opone, en primer lugar, la coacción civil. Es verdad que se dice que la libertad de hablar, o de escribir, puede sernos quitada por un poder superior, pero no la libertad de pensar. Pero ¿pensaríamos mucho y pensaríamos bien y con corrección, si no pensáramos, por decirlo así, en comunidad con otros, que nos comunican sus pensamientos y a los que comunicamos los nuestros? Por consiguiente, se puede decir bien que el poder externo que priva los hombres de la libertad de comunicar públicamente sus pensamientos los priva también de la libertad de pensar, y éste es el único tesoro que todavía nos queda en medio de todas las cargas civiles y también lo único que puede aportar un remedio contra todos los males inherentes a esa condición.

En segundo lugar la libertad de pensar es tomada en el sentido de que a ella se opone la intolerancia [Gewissenszwang]. Es lo que ocurre cuando, en materia de religión, y sin coacción externa, hay ciudadanos que se erigen en tutores de otros y, en vez de dar argumentos, procuran, por medio de fórmulas de fe obligatorias e inspirando un miedo angustioso al peligro de una investigación personal, desterrar todo examen de la razón gracias a la temprana impresión producida en el ánimo.

En tercer lugar la libertad de pensar significa el sometimiento de la razón a ninguna otra ley sino a las que ella se da a sí misma; y lo contrario de esto es la máxima de un uso sin ley de la razón (para, de este modo, como se figura, el genio, ver más lejos que bajo la limitación de las leyes). De esto resulta naturalmente que si la razón no quiere estar sometida a la ley que ella se da a sí misma, entonces ha de doblegarse bajo el yugo de las leyes que le da algún otro, pues sin ley alguna nada, ni siquiera el mayor absurdo, puede mantenerse mucho tiempo. Así, la inevitable consecuencia de la ausencia explícita de la ley en el pensamiento (de una liberación de las limitaciones puestas por la razón) es ésta: que la libertad de pensar finalmente se pierde, y, porque no es culpa de la mala suerte, sino de una verdadera petulancia, la libertad se pierde por ligereza, en el sentido propio de la palabra.

Kant, ¿Qué significa orientarse en el pensamiento?

Anuncios

La agonía fotografiada

In historia, Imagen, muerte, poder on 7 julio 2008 at 6:03 pm

El enfrentamiento con un momento de agonía fotografiado puede enmascarar otro enfrentamiento mucho más amplio y urgente. Por lo general, las guerras que se nos muestran se están llevando a cabo en “nuestro nombre”. Y lo que nos enseñan de ellas nos horroriza. El siguiente paso debería ser el enfrentarnos con nuestra propia falta de libertad política. En los sistemas políticos en los que se dan, no se nos ofrece la oportunidad legal de influir de forma decisiva en la dirección de unas guerras libradas en nuestro nombre. El darse cuenta de esto y el actuar en consecuencia es el único modo eficaz de responder a lo que muestra la fotografía. Sin embargo, la doble violencia del momento fotografiado (la de la aterradora realidad y la de nuestra propia inadecuación moral) funciona de hecho contra esta toma de conciencia. por eso se pueden publicar con total impunidad.

John Berger

Checkpoint Charlie

La indiferencia

In Imagen, muerte, poder on 5 julio 2008 at 6:11 pm

Los animales, aislados los unos de los otros y sin ningún tipo de reciprocidad entre las especies, se vuelven profundamente dependientes de sus cuidadores. Y, por consiguiente, la mayoría de sus respuestas se transforman. Lo que constituyó una parte central de sus intereses ha sido sustituido por una pasiva espera. Los acontecimientos que perciben a su alrededor se han vuelto tan ilusorios, en términos de sus respuestas naturales, como los prados pintados al fondo de sus jaulas. Al mismo tiempo, este mismo aislamiento garantiza (por lo general) su longevidad como especímenes y facilita su clasificación taxonómica.

Todo esto es lo que los hace marginales. El espacio que habitan es artificial. De ahí su tendencia a amontonarse en los extremos de éste. (Tal vez, al otro lado de éstos se encuentre el espacio real). En algunas jaulas la luz también es artificial. En todos los casos el entorno es ilusorio. Nada los rodea, salvo su propio aletargamiento o hiperactividad. No tiene sobre qué actuar, excepto, brevemente, los alimentos y, de forma ocasional, la pareja que les es proporcionada para su acoplamiento. (De ahí que sus actos repetitivos devengan actos marginales, sin un objeto). Por último, su dependencia y aislamiento condicionan hasta tal punto sus respuestas que tratan todo lo que sucede a su alrededor —por lo general, delante de ellos, que es donde está el público—, como marginal. (De ahí que se apropien de una actitud por lo demás exclusivamente humana: la indiferencia).

John Berger

MIRAR

In historia, Imagen, muerte, poder on 4 julio 2008 at 9:11 pm

El mundo real ha sido sustituido por su reproducción, con medios tan fascinantes como la fotografía, el cine, la televisión o Internet, convertidos en coto de caza y parque temático del comercio y, por tanto, del poder. Los medios de comunicación de masas convertidos en agentes de festejos del pensamiento único. La realidad travestida en espectáculo; reducido el ciudadano a cliente y espectador que no comprende ni puede comprender; y al que se le dice, por ejemplo, que gracias a la televisión está en condiciones de “asistir a la historia en directo”, aunque esa historia sea incomprensible y su papel en ella haya quedado reducido al que entretiene la espera de la muerte.

Alfonso Armada